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Unos dicen que España está en crisis, otros ven brotes verdes y otros se los fuman. Tú, mientras tanto, puedes convertir tu esfuerzo y tiempo en dinero. Pero que no te engañe la publicidad, montar un negocio online ni es gratis, ni fácil. Si esperabas hacerte millonario comprando un dominio por 10€ y subiéndote al carro del e-commerce, te doy la bienvenida a la realidad, no lo vas a conseguir.

Pero no huyas de este post todavía, aunque esta introducción suene pesimista, no lo es para nada, simplemente te voy a resumir todo lo que cuesta, en dinero, pero también en horas, montar tu tienda online. Si tienes la inquietud de hacer dinero con tu tiempo libre, te vas a encontrar con un mundo apasionante e intenso.

Algunos números para abrir boca

Las comparaciones son odiosas, pero la realidad es que arrancar un negocio en España es bastante más caro que en otros países. Para pagar entre 250€ y 320€ al mes de autónomo, hay que vender muchas tartas. A eso súmale los gastos de dominio, hosting, y otros proveedores, como los asesores y abogados, que comentaremos más adelante.

Vas a necesitar realmente apuntar bastante más alto en tus objetivos. Ni un puesto de limonadas, ni un astillero de navíos, puede ser algo intermedio. Si quieres ganar 500€ al mes, necesitarás tener casi el triple en ventas, unos 1400€, para cubrir los gastos fijos que vas a tener. Sin embargo, la buena noticia es que estos gastos no crecen a la misma velocidad que tu negocio, seguirás pagando más o menos lo mismo.

Para conseguir un sueldo de 1500€, por ejemplo, tendrías que conseguir vender 2100€ (más lo que te cueste la materia prima o el producto que estés revendiendo). Con esa idea en la cabeza, ahora podrás pensar y escribir un plan de negocio que se asemeje más a la realidad, según lo que quieras ganar mes a mes. Aunque la diferencia sea llamativa, viene siendo similar a lo que paga una empresa realmente por un empleado.

No te tomes estos números al pie de la letra, no es lo mismo que vivas en Canarias que en Pamplona, China o Canadá. Los impuestos son diferentes, de lo que se trata es que tengas en cuenta unos gastos fijos bastante fuertes a la hora de empezar, que se irán suavizando a medida que vayas creciendo.

Externaliza todo lo que puedas

Y cuando digo todo, me refiero a todo. La idea básica detrás de ésto es que, todo el tiempo que le dediques a cosas que no sean vender, son ventas que estás perdiendo. El paso más obvio para empezar es quitarte el papeleo de encima, para ello, vas a necesitar contratar los servicios de una asesoría fiscal y contable. Busca alguna que se adapte al tamaño de tu empresa, por ejemplo, una que cobre por horas. Lo que a ti te llevaría días, por tu volumen de trabajo inicial, a ellos apenas les llevará una hora o dos al mes.

Te recomendarán qué tipo de sociedad tienes que montar, presentarán el papeleo en tu nombre y llevarán tus libros de contabilidad (sí, en plural, un autónomo tiene cinco, supongo que la rima tiene algo que ver). Este servicio puede rondar los 100€ mensuales, según tu caso concreto. Cuanto más factures, más se incrementará esta cifra, y ésto no es nada malo, simplemente significará que estás facturando más.

En cualquier caso, tienes que mirar mucho más allá. Si tu sueño es vender osos de peluche, puede ser tentador comprar toda la maquinaria y pasar horas cosiendo, pero, ¿y si llegas a un acuerdo con una tercera persona que ya los haga y más rápido?. Evidentemente el margen de beneficios será mucho menor, pero si tienes en cuenta el tiempo que te ahorras, seguramente te compense.

El riesgo al invertir en el proyecto, además, es mucho menor. Si has pedido un crédito para comprar maquinaria de miles de euros y la cosa sale mal, te quedarás con las manos pilladas, mientras que si tu negocio inicial se basa en conectar al productor con el comprador final, será una manera de poner a prueba tus ideas antes de lanzarte de lleno.

Y si estás leyendo este post porque nunca has montado un negocio antes, te lo recomiendo doblemente. Prepárate para que tus primeros negocios fallen, porque tienes todas las papeletas para que lo hagan, simplemente aprende todo lo que puedas de los errores en el camino y sigue adelante. Pero no vale abandonar a la primera de cambio, necesitas sufrir un poco para conseguir los resultados.

Tener pérdidas o alti-bajos en los primeros meses puede ser desalentador, pero es casi obligado para llegar al punto donde empieces a cosechar todo lo que hayas sembrado (o algo).

Desarrollo de la tienda

Una vez que tengas que montar la tienda, básicamente tienes tres opciones:

1) Crearla tú mismo, desde los cimientos al tejado

Es el camino más barato pero el más agotador, por experiencia, créeme. Si te conviertes en el hombre orquesta, tendrás que dedicarle muchísimas horas al diseño del sitio, tantísimas otras al código, pelearte con el servidor web y demás, y querrás probarlo una y otra vez hasta que quede perfecto.

Este tipo de proyectos se suelen eternizar o directamente puede que no vean la luz nunca. En su favor tengo que decir que, cuando todo sale bien, no hay nada más tremendamente alucinante que el subidón que da el lanzamiento de una web que has hecho con tus propias teclas y cariño.

2) Contratar a alguien para que la haga por ti (y la mantenga)

Ante todo, huye de la gente que te haga la web por 20€ porque vas a acabar frustrado, será como pretender beberte un buen vino, en un puesto de perritos calientes, a precio de comida rápida.

"Si pagas cacahuetes, conseguirás monos"

Como con cualquier otro proveedor, busca a una persona o empresa que ofrezca un muy buen servicio y, ésto es importante, que se encargue de todo el mantenimiento mes a mes. De nada te vale que te monten una web en Magento si luego te tienes que buscar tú la vida para que funcione en el servidor.

Al fin y al cabo, teniendo un negocio virtual, tu web es la única manera de conseguir ventas. O funciona, o mejor echa el cierre.

3) Pagar por un servicio mensual

Bajo mi punto de vista, es la mejor manera para empezar con tu empresa, siempre y cuando te puedas adaptar a uno de estos servicios. Si simplemente necesitas vender productos sin demasiadas complicaciones, lánzate de cabeza a por esta opción. Más complicado sería intentar adaptar un servicio de este tipo a, digamos, un sistema de reservas de cursos de idiomas completamente personalizado. Si tienes imaginación, podrás apañártelas bien, si no, tendrás que elegir otra de las opciones anteriores.

Shopify, Bigcommerce, Etsy, Amazon, Ebay, ... tantas opciones y variedades como quieras. Unas te cobrarán una cuota mensual, otras un porcentaje por venta y otras un poco de ambas. Seguro que encuentras lo que más te convenga. Busca y compara, no sólo el precio, analiza bien cada característica.

Marketing online

Ya tienes tu tienda publicada, ¡genial!, ahora falta que vengan los clientes. Espero que no te hayan vendido la moto diciéndote que simplemente el SEO es suficiente, que también lo necesitas, pero necesitas hacer marketing por tantos sitios como puedas. De hecho, es lo más importante y tendrás que destinarle un presupuesto mensual de no menos de 20€ a 40€ para empezar, e ir subiendo gradualmente para ir consiguiendo más y más ventas.

Al final es cuestión de estadística, como ya comentaba en un post anterior, si 1 de cada 100 personas hace click en una campaña publicitaria tuya y entra a tu web, y de esas personas, 1 de cada 100 hace una compra, para conseguir más ventas tendrás que:

a) Atraer a más gente a la web (destinarle más presupuesto al marketing)
b) Conseguir que el porcentaje de gente que haga click en tus anuncios sea más alto (¿cambiar de agencia?, ¿mejorar las campañas?)
c) Conseguir que el porcentaje de compradores con respecto a los visitantes sea mayor (mejorar la página, textos, colores, botones, analizar mucho las estadísticas, ...)

Tú eliges la estrategia, pero te adelanto que es un poco de cada.

Conclusión

Como puedes ver, no es oro todo lo que reluce. Detrás de un negocio virtual hay muchísimo trabajo y dinero invertido. Las probabilidades de que un negocio salga bien tampoco son tan altas como nos quieren hacer creer por todas partes. Si aun así te vas a lanzar, no te lances a medias, déjate la piel (pero no toda la cartera).

Si quieres recuperar lo invertido, no te queda otra que tomártelo como lo que es, un trabajo. Si te lo tomas como un trabajo parcial, funcionará como un negocio parcial, si te lo tomas como un trabajo a tiempo completo, funcionará como un negocio completo (¡o no!).

¡Mucha suerte!

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