Muchos médicos consideran que transplantar un órgano es algo muy parecido a cambiar una pieza averiada por otra en buen estado… pero no todos los transplantes se consideran una “simple revisión mecánica”, hay algunos casos en los que se llegan a transportar sentimientos, sensaciones e incluso recuerdos desde las células donantes al receptor.
Despe mi punto de vista tan ignorante de la vida como siempre, me parece más probable que este curioso fenómeno suceda que, por ejemplo, me toque la lotería. No me parece tan descabellado que, estando compuestos de células desde los pies a la cabeza, éstas puedan comunicarse entre ellas y hablar sobre nuestros gustos musicales, culinarios, etc.
Según nos contaría un Gaiano, todo individuo, ya sea hombre, mujer, perro, gato o incluso seres que no viven… están conectados entre sí en lo que llaman “una conciencia global”, obviamente unas partes del planeta (como puede ser la piedra de una playa) tienen más o menos conciencia que otras (por ejemplo un ser humano).
Llevada esa teoría (y digo teoría aun siendo ciencia ficción, por parecerme muy acertada) al tema de los transplantes, lo lógico es pensar que aunque nuestro corazón sea un corazón y no un cerebro, tendrá también conciencia de nuestro “yo global”... vamos, digamos que somos un edificio y cada célula es una maruja que va contándole la vida a otra vecina… nuestro órgano también “sabe”, en menor proporción, que nos gustan las napolitanas de chocolate.
Hubo un caso muy simpático que vi en un documental del canal Odisea en el que nos encontrábamos con una bailarina muy obsesionada por cuidar su linea y que, cuando le transplantaron el corazón (o los pulmones, no recuerdo) de un donante y le hicieron una entrevista, lo primero que dijo fue “pues lo más que me apetece ahora mismo es una cerveza”, curiosamente el anterior dueño del órgano era un bebedor nato. Casos de ese tipo, mucho más escalofriantes (sí, tipo pelos-como-escarpias) los podéis encontrar en Google, padre de la sabiduría.
En cualquier caso, tranquil@s, no nos vamos a convertir en Pepito porque éste nos done un hígado, simplemente podremos conocerle en algunos aspecto mejor que nadie, nuestro cuerpo se limitará a asimilar lo que quiera.
Teniendo todo ésto en cuenta, ¿donarías tus órganos?, ¿te gustaría formar parte de otra persona una vez hayas dejado de vivir?. Yo pienso que es mejor eso que esperar millones de años para que de la casualidad de que todas tus células originales se vuelvan a unir para formar un ser vivo independiente.
Saludotes,
Pirado IV estuvo akí ;)
Comentarios
PaNXiNiNa
Yo sí que donaría mis órganos, pero espero que mis actitudes alcohólicas no se traspasen a los receptores de mis órganos :\
Na, en serio, yo donaría mis órganos porque, no sé, aunque se pueda transmitir información, siempre será mejor que esa persona siga viviendo a que se muera por falta de donantes.
Respecto a lo de…
¿te gustaría formar parte de otra persona una vez hayas dejado de vivir?
Ojalá mi familia cuando muera no se niegue a donar mis órganos.
Edgar
Loco, como los Stroppo’s nos hagamos donantes, menuda hecatombe para el mundo xDDDDDDD