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El túnel

Buenas,

Había una vez un niño que, medio jugando y medio obligado a la vez, decidió entrar en un oscuro túnel… cerrando la puerta a su espalda. Allí nunca hubieron luces ni indicaciones de cómo salir, así que caminó y caminó a través de las frías paredes y sus curvas, puestas ahí para despistarle. Al principio le divertía la idea, pero el destino quiso que el chico se perdiese durante años, dejado de la mano de todo el mundo.

tú entras, tú sales

Unas vocecillas burlonas constantemente le susurraban con una mueca torcida que había salida, que encontraría la luz al final y que su calor calmaría su tristeza. A veces creía ver luces en su cabeza… que se apagaban en cuanto las acariciaba. Él, aun incrédulo, forzó su cansada marcha y siguió recorriendo metros mientras se iba volviendo más y más loco.

Le gustaba jugar a imaginarse en un lugar bonito, lejos de allí... a encontrar esa luz siguiendo el sonido de una cascada. No funcionaba, mas se distraía de la realidad durante unas horas.

Por fin, un día notó un verdadero resplandor en su cara… uno verdadero, como cuando aprendes a diferenciar entre los sueños y la realidad una vez que te despiertas. Estaba ahí, ¡SÍ!, ¡podía ver la silueta de sus dedos en el contraste!. Corrió hasta el lugar, las vocecillas burlonas ahora reían, acompañándole, explotando en carcajadas cuando el niño, ahora grande, tropezó golpeándose el estómago con su propia rodilla.

Desorientado, la luz se volvió a esfumar y, ahora con una sonrisa de locura en su boca, decidió que caminaría de espaldas completamente distraído, haciendo melodía con sus zapatos y canciones con sus latidos.

La moraleja, libre, la podeís encontrar en vuestros comentarios x)

Saludotes,
Pirado IV estuvo akí ;)


Comentarios
#1
Vaqui

Vamos lo k kiere decir es simple, por mas k persiguas un roio solo llegara cuando no lo estes buscando, y cuando lo encuentres apareceran millone de comepollas a tocar las narices, si es k me lo imaginaba…..

#2
Blaze

Hablas de comepollas que se dedican a hacerte la vida imposible? Gracias a mi “maravilloso” trabajo, creo que podría escribir una tésis sobre el tema que podría sentar los cimientos para la creación de la “Comepollología”. Peeeeeeero, por otra parte, conozco un dicho que dice que “si tu mal no tiene cura, ¿para qué te preocupas? y si tiene cura, ¿para qué te preocupas?”.

Saludos!

#3
anónimo.

Creo que los “comepollas” somos nosotros mismos, que nos ponemos la zancadilla una y otra y otra vez como autenticos imbéciles,nos cuesta aprender de nuestros errores y los cometemos millones de veces.Otras veces no nos damos cuenta de lo bien que lo estabamos haciendo hasta que cambiamos de rumbo, (un nuevo error más). Supongo que el niño de la historia se dió cuenta de su error y aprendió de él. Espero llegar a poder hacer lo mismo algún día y no seguir dandome cabezazos contra la misma pared una y otra y otra vez.

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