Bueno,
Corriendo un tupido velo sobre lo del post del otro día, voy a hacer una recopilación de conclusiones a las que he llegado en estos últimos días. Por ejemplo, que las palabras las traen unas cigüeñas desde París, y son fruto de los susurros y caricias de papá lápiz y mamá papel.
También he llegado a la conclusión de que las atrocidades más bestias, se suelen pasar mejor si se las nombra con la voz suave y entrecortada. Como ejercicio de prueba, podéis decirle a alguien “Me gustaría ser un moquito para sentir tus labios”. Según la entonación, podéis reiros un rato o llevaros una hostia fina, y sí, el test es verídico.
Sé que tengo pulso de vez en cuando… y que está bien.
Saludotes,
Pirado IV estuvo akí ;)
~enjoy~
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