Buenas,
Todos hemos escuchado por ahí ese refrán “A quien madruga, Dios le ayuda”. No es que sea creyente, pero sí que creo que cuando madrugas por gusto y más de la cuenta, tienes un extra de felicidad, alegría o como lo queráis llamar.
Lo tengo comprobado, si necesito de 15 a 30 minutos para despertarme y salir pitando de casa al trabajo sin desayunar, el día empieza bastante mal para mí. En cambio, si exagero con el despertador y me ofrezco 2 horas para ir, me da tiempo a escuchar la radio en el coche, desayunar en el bar de al lado del curro, leer el periódico y demás… a mí me compensa más que una hora de sueño.
Además, la sensación de cansancio disminuye según a la hora a la que me despierte: 6 horas de sueño son muy válidas si tengo esa hora completamente dedicada a mí mismo, mientras que 8 horas de sueño sin margen de esparcimiento, equivalen a un muy probablemente mal día.
Hablando de trabajo, no recuerdo dónde la había leído ni quién la dijo, pero hay una frase que siempre la tengo en la cabeza:
No hay mayor descanso que el trabajo hecho con calma.
¡Saludotes!,
Pirado IV estuvo akí ;)
Comentarios
Alicia
Ey! pues claro, vivan los madrugadores :D yo también pienso eso, es mejor despertarse con caaaaaaaalma, ducharse con caaaalma, desayunar con caaaaaalma y tirar pa clase o pal curre tranquiiilamente. Sí que compensa más que una hora de sueño..sí.
PD: Desde qué no me pasaba por aquí! estoy leyendo todos los posts atrasados xD
Un besote baby